Inicio / Actualidad / Noticias / Detalle de noticia

Noticias

Dra. Cristina Martínez
28 Ago 2025
“Los incendios forestales son un problema de salud pública”. Entrevista a la Dra. Cristina Martínez sobre el impacto sanitario de los incendios y la contaminación

Fecha: 28/08/2025

En los últimos días, España —y Asturias en particular— se ha visto afectada por incendios forestales que, además del impacto ambiental y económico, plantean un riesgo significativo para la salud de la población. El humo, las partículas en suspensión y los gases tóxicos liberados en estos episodios constituyen un grave problema sanitario, especialmente para personas con enfermedades respiratorias y cardiovasculares, así como para colectivos vulnerables como niños y mayores.

Con el objetivo de aportar una visión médica y especializada, desde el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Asturias (ICOMAST) hemos querido conversar con la Dra. Cristina Martínez González, neumóloga en Clínica Asturias, Directora del Master de neumología ambiental y ocupacional de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) -Universidad  CEU, ex coordinadora del Área de Medio Ambiente de la SEPAR e integrante del grupo de Médicos de Asturias contra el Cambio Climático. Su trayectoria profesional y su dedicación al estudio del impacto del medio ambiente en la salud hacen de ella una voz de referencia para analizar las consecuencias de los incendios y reflexionar sobre la necesidad de situar la salud en el centro de la acción climática.
Preguntas

Dra. Martínez, en los últimos días hemos asistido a graves incendios forestales en España y en Asturias. ¿Qué impacto inmediato tienen estos episodios en la salud de la población?
Durante los incendios se van a liberar humos  compuestos por una mezcla compleja de gases (monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno, compuestos orgánicos volátiles) y partículas finas (PM₂.₅ y PM₁₀), que pueden penetrar profundamente en el aparato respiratorio y producir efectos tanto inmediatos como duraderos. Estos humos pueden provocar efectos de diferente relevancia en función de la magnitud de la exposición al humo y del estado de salud previo. Los efectos pueden aparecer a corto y largo plazo si la exposición es repetida o mantenida en el tiempo. A corto plazo pueden provocar Irritación de vías respiratorias: tos, dolor de garganta, irritación nasal y ocular, sensación de dificultad respiratoria (disnea) . Exacerbación de enfermedades respiratorias previas: crisis asmáticas, reagudización de EPOC. Síntomas relacionados con el monóxido de carbono: cefalea, fatiga, mareos, taquicardia...

Cuando hablamos de exposición al humo de los incendios, ¿qué componentes resultan más dañinos desde el punto de vista clínico: partículas, gases, temperatura, duración de la exposición...?
Las partículas en suspensión (PM₂.₅ y PM₁₀) son los compuestos más relevantes para la salud respiratoria y cardiovascular. Las PM₂.₅ penetran profundamente en el aparato respiratorio, llegan a los alvéolos y desencadenan una respuesta inflamatoria que a través de la sangre se transmite al resto del organismo, son responsables de efectos a nivel respiratorio  de agudización del asma,  EPOC y enfermedad cardiovascular,  Las PM 2,5 se consideran carcinógenos probados en humanos, aumentando el riesgo de cáncer de pulmón en exposiciones mantenidas. El  Monóxido de carbono (CO) se une a la hemoglobina y  reduce la capacidad de transporte de oxígeno alcanzando  riesgo vital cuando aparace en grandes cantidades. El Dióxido de nitrógeno (NO₂) es un irritante de las vías respiratorias provocando tos y agudización de las enfermedades respiratorias previas. Los Compuestos orgánicos volátiles (benceno, formaldehído, acroleína) provocan irritación ocular y respiratoria, y con la exposición mantenida aumenta el riesgo de cáncer. Las temperaturas elevadas pueden causar daño directo en las vías respiratorias en el caso de gran proximidad al foco del incendio. Y por supuesto, factor clave para la magnitud del daño es la duración de la exposición.

¿Qué grupos de población presentan una mayor vulnerabilidad frente a las consecuencias de los incendios y qué factores determinan este riesgo? 
Las poblaciones más vulnerables son las personas con enfermedades respiratorias crónicas y cardiovasculares, pequeñas exposiciones  que en población sano se traducirían en síntomas leves, pueden descompensar estas patologías crónicas.  Los niños con el aparato respiratorio en desarrollo también son más vulnerables

Desde la práctica médica, ¿qué síntomas o complicaciones deben vigilarse en personas expuestas al humo de los incendios?
Se deben valorar la presencia de síntomas iniciales: irritación ocular, tos, disnea, estridor, ronquera, cefalea, nauseas, dolor torácico, arritmias y observar su evolución junto con control de   frecuencia respiratoria, frecuencia cardiaca, SpO2 y T.A.

¿Qué medidas de prevención y protección recomienda tanto a la población general como a pacientes con enfermedades respiratorias o cardiovasculares en contextos de incendios?
Lo ideal sería evitar las zonas contaminadas, en caso de imposibilidad y teniendo en cuenta que la nube de humo se puede desplazar muchos kilómetros, es necesario usar mascarillas y procurar mantenerse en espacios cerrados libres de aire contaminado.

Además de los efectos inmediatos, ¿pueden estos episodios de contaminación aguda generar repercusiones a medio y largo plazo en la salud de la población?
Dada la dificultad metodológica para realizar estudios que puedan proporcionar conclusiones robustas,  sabemos que los efectos a medio y largo plazo van a depender de la intensidad y la duración o repetitividad de estos episodios. Y que algunos de los productos de los incendios como las PM 2,5 aumentan el riesgo de cáncer de pulmón, la incidencia de asma en poblaciones expuestas, complicaciones cardiovasculares …
 
Desde su experiencia como neumóloga y como coordinadora del Área de Medio Ambiente de SEPAR, ¿cómo valora la capacidad de respuesta del sistema sanitario y de salud pública ante situaciones de este tipo?
El sistema sanitario español ha demostrado una gran capacidad de reacción: contamos con buenos profesionales y con protocolos que permiten actuar con rapidez. El reto es reforzar la prevención, porque sabemos que, con el cambio climático, estos episodios serán frecuentes.Más allá de los incendios, la contaminación atmosférica y el cambio climático tienen un impacto creciente en la salud.

¿Por qué considera fundamental que las políticas de salud se sitúen en el centro de la estrategia frente al cambio climático?
El cambio climático es la mayor amenaza para la salud global en el siglo XXI. En los últimos siete años se han registrado las temperaturas medias globales más altas de la historia. Debido al cambio climático, en los últimos años se han producido fenómenos meteorológicos y atmosféricos con una frecuencia e intensidad sin precedentes. El calentamiento global, a través de sequías, incendios forestales y el aumento de los costos de energía para el aire acondicionado, inevitablemente tendrá una influencia en el aumento de la contaminación del aire, con el consiguiente aumento del ozono, las partículas (PM2.5 y PM10) y los gases de efecto invernadero. Los sistemas de salud deben fortalecerse necesariamente para garantizar una respuesta adecuada al aumento previsible de la demanda de atención médica derivada del esta sucesión de eventos

Como integrante del grupo de Médicos de Asturias contra el Cambio Climático, ¿qué mensaje considera prioritario trasladar a la sociedad asturiana respecto a la relación entre medio ambiente, sostenibilidad y salud?
Creo que en el sentir del grupo figura como objetivo principal transmitir la necesidad  de cuidar la salud del planeta para mantener la salud de sus habitantes.
 
Finalmente, ¿qué papel deben desempeñar los médicos y las organizaciones profesionales, como ICOMAST y SEPAR, en la sensibilización ciudadana y en la defensa de políticas públicas frente a esta emergencia sanitaria y climática?
Los médicos y las sociedades científicas tenemos la responsabilidad de contribuir a la salud  de la población dentro y fuera de las consultas. ICOMAST y SEPAR deben ser referentes en sensibilizar a la ciudadanía sobre la necesidad de respirar un aire limpio para mantener la salud y reclamar su cumplimiento.