"Me gustaría que se recordarse que pasé la vida haciendo el bien". Entrevistamos al Dr. Juan Sebastián López-Arranz, Hijo Adoptivo de Asturias
Fecha:
19/09/2025
El doctor Juan Sebastián López-Arranz (Valladolid, 1940) acaba de recibir el título de Hijo Adoptivo de Asturias. El reconocimiento llega tras más de medio siglo dedicado a la Universidad de Oviedo y a la sanidad asturiana, donde ha sido fundador de la Escuela de Estomatología, catedrático de Cirugía Oral y Maxilofacial, decano, rector y jefe del servicio de Cirugía Maxilofacial del HUCA. Considerado el “padre” de esta especialidad en Asturias y definido por muchos como un “universitario ejemplar”, López-Arranz ha sabido aunar docencia, investigación y asistencia clínica en una trayectoria marcada por la devoción a la medicina y la entrega a sus instituciones. En la actualidad, preside la Real Academia de Medicina del Principado de Asturias (RAMPRA), desde donde impulsa su rejuvenecimiento y la incorporación de mayor representación femenina. Con él repasamos lo que significa este reconocimiento, su visión de la sanidad y la universidad asturiana, y su mirada hacia el futuro.
Doctor, ¿qué significa para usted recibir el título de Hijo Adoptivo de Asturias en este momento de su vida, tras haber dedicado más de 50 años a la universidad y a la sanidad de esta tierra?
Me siento muy orgulloso de que se reconozca en mi persona la labor realizada en favor de Asturias, no solo por mí, sino por todos aquellos que como yo llegamos a esta tierra a dar lo mejor de nosotros.
Se le ha definido como un “universitario ejemplar”, aunque usted mismo reconoce que ha sido muy crítico con la institución. ¿Ha sido la crítica una forma de compromiso y de amor hacia la Universidad de Oviedo?
Ser crítico con algo o alguien, en este caso con la institución a la que uno ama, no tiene que ser necesariamente negativo sino todo lo contrario, precisamente porque quieres lo mejor para la Universidad te rebelas ante sus defectos y tratas de corregirlos. Creo en una Universidad abierta y comprometida.
Fue jefe del servicio de Cirugía Maxilofacial del HUCA y protagonista de la creación del complejo hospitalario. ¿Qué siente cuando ve hoy el HUCA funcionando y cuál cree que es su gran asignatura pendiente?
Si, fui jefe de un servicio pionero en Cirugía Maxilofacial y tuve la oportunidad de rodearme de gente valiosísima que ha proyectado este servicio a ser reconocido como uno de los mejores de España. Gracias a mis compañeros, pude dedicar mis esfuerzos al nacimiento del HUCA formando parte de la comisión gestora del proyecto, no sin ciertos quebrantos que los doy por bien sufridos, al contemplar el actual HUCA: si bien, con una cierta pena de que no se haya completado el proyecto ya que a la “U” le falta el asentamiento de la facultad de Medicina y Ciencias de la Salud como estaba previsto por lo cual aprovecho para reivindicarlo desde estas páginas.
Fundó la Escuela de Estomatología de Oviedo en tiempos en los que había que convencer incluso a la propia universidad de su necesidad. ¿Cómo recuerda aquellos primeros pasos y qué queda hoy de aquel espíritu fundacional?
La Escuela de Estomatología nació en un momento decisivo en el cual la necesidad de profesiones en España era muy grande. El proyecto no era fácil de llevar a cabo debido a su alto coste y las exigencias que requiere un centro de estas características. Al principio hubo reticencias por parte del decanato de la facultad, pero al cambiar este y con el apoyo del rectorado y del colegio de odontólogos y estomatólogos presidido por el Dr. Rebherger el proyecto salió adelante. El modelo que se escogió fue muy novedoso y basado fundamentalmente en escuelas similares alemanas. El número reducido de alumnos, las exigencias para su ingreso fueron capitales para que al poco tiempo de abrir sus puestas, fuera reconocida como modelo para otras que se crearon después. En la actualidad el tipo de enseñanza no puede ser el mismo ya que los alumnos no son médicos, pero aún queda el buque de la época gloriosa.
En su familia dice que son “una plaga” de estomatólogos y odontólogos. ¿Qué cree que ha aportado esa herencia familiar a su forma de ejercer la medicina y la docencia?
Tuve la suerte de tener un padre que amaba intensamente su profesión de médico y odontólogo pero que nunca trató de imponernos nada, pero su ejemplo bastaba para que nosotros siguiéramos su senda. Su trato amable y abierto con sus pacientes siempre ha sido un ejemplo a seguir.
Siempre ha dicho que eligió la especialidad por devoción. ¿Con qué momentos de esa vocación se quedaría si tuviera que resumir una vida de consulta, quirófano y aula en apenas unos recuerdos?
Sin duda alguna con el día a día de mi relación con los pacientes y con mis alumnos porque a ellos les debo todo lo que sé y he podido transmitir al que ha querido escucharme.
Ha presidido sociedades científicas nacionales, comisiones de especialidad y ahora la Real Academia de Medicina de Asturias. ¿Qué papel deben desempeñar instituciones como la RAMPRA o el Colegio de Médicos en un momento en el que la profesión vive cambios tan vertiginosos?
Creo que nada sobra cuando se trata de mejorar la medicina y que debemos ser complementarios en nuestra labor en pro de la buena praxis. La RAMPRA es un buen altavoz para hacer llegar a la sociedad, a través de sus prestigiosos académicos, las mejoras que se están produciendo en la medicina y las que deben de ser mejoradas.
Como presidente de la Academia se ha marcado dos retos: rejuvenecerla y aumentar la representación femenina. ¿Qué medidas cree que son claves para lograrlo?
La modificación de los estatutos de la RAMPRA para que aquellos Académicos de Número que superen una determinada edad, tengan la oportunidad de pasar a la nueva categoría de Supernumerarios dejando así vacante su especialidad y proveer, de esa forma, el ingreso de un nuevo miembro.
Usted ha sido crítico con la precariedad que viven los jóvenes médicos y dentistas al caer en las “grandes superficies dentales”. ¿Qué debería cambiar en España para que los nuevos profesionales no pierdan la ilusión ni el prestigio de su formación?
Creo que de la presunta plétora de odontólogos debería tomarse buena nota para que las facultades de odontología midiesen muy bien sus capacidades. No se trata de lanzar al mercado profesionales inexpertos de los que se aprovechan las “grandes superficies dentales” que los explotan miserablemente, sino de buenos profesionales que debieran encontrar en la sanidad pública su principal lugar de trabajo.
Tras décadas en Asturias, ¿qué Asturias personal y vital se lleva consigo más allá de la académica y la médica?
Llevo dentro la Asturias acogedora y bella. Los buenos momentos que he podido disfrutar en Luanco en compañía de la familia y de los amigos.
Si tuviera que recomendar a un joven médico recién llegado un lugar fuera del hospital o la facultad para entender qué significa ser asturiano, ¿cuál le enseñaría?.
Le aconsejaría el trato de la gente del campo y de la mar. Son auténticos
Conoció y trató a figuras como Severo Ochoa, Gorbachov o Montserrat Caballé. ¿Cuál de esos encuentros le marcó más y qué le enseñó que aplicara después en la medicina o en la vida?
Son modelos muy distintos, de Monserrat Caballé quizás su sencillez, de Don Severo la entrega al trabajo y de Gorbachov nada.
Después de tantos años de reconocimientos, publicaciones y cargos, ¿qué legado le gustaría que se recordase de usted ?
Que pasé la vida haciendo el bien.